Como sobrevivir al coco de inglés

sin morir en el intento

Hablar inglés, ¿Coco?

Primero que todo quiero decir que estoy seguro de la capacidad que tenemos sin excepción de aprender inglés. El dicho que mejor apoya mi pensamiento es aquel que dice “el que quiere, puede”.

Recuerdo el caso de un estudiante de una empresa proveedora de servicios de Internet a hoteles en Bogotá. Era la primera clase de inglés en aquella empresa y me encontraba realizando las preguntas de rutina para conocer los estudiantes. Todos tenían un nivel inicial, pero llegamos a Alejandro. El era diferente, hasta el punto de intimidarme por su acento americano casi perfecto. Mientras el me hablaba, yo creía que era algún tipo de espía enviado a observar la lección. Considero que en las dos horas Alejandro fue el individuo mas participativo y orgulloso de su gran conocimiento. Al terminar la sesión, le pedí que se quedara y me diera la clave, claro que además indague la razón de querer compartir con compañeros básicos. El dijo que su inglés era producto de un trabajo disciplinado y autodidacta de dos años, que ahora quería perfeccionar con lecciones de ingles básico. A menudo se preguntaba el porque de lo que decía. En mi opinión era una proeza, algo increíble por lo cual le pregunte sobre cuantas veces había ido a Estados Unidos y su respuesta fue “nunca”. Todo era producto de los chats, Facebook y su dedicación.

¡Pero un momento!

En Estados Unidos conocí muchas personas que habían vivido ahí por 20, 30 o 40 años sin hablar una palabra de inglés y este estudiante dice que lo aprendió en Colombia en un tiempo relativamente corto y sin gastar un solo dolar en viajes, clases, etc… La diferencia esta en la disposición, actitud y necesidad de Alejandro. Probablemente muchos han estado en una burbuja donde no necesitan utilizar el idioma y aprenderlo significa un gran esfuerzo que no quieren hacer.

Construimos nuestros propios muros.

Este es otro punto del cual quiero hablar. Como profesor privado de inglés fue gratificante tener estudiantes como Alejandro, quien demostró que las barreras son mentales. Pero lamentablemente he tenido otros cientos que siempre encuentran una barrera para explicar su poco compromiso con las clases: mi familia me mantiene ocupado, no me gusta el presidente, mi trabajo no me lo permite, hay mucho trafico, no tengo plata, esto no me es lo mio, o prefieren dedicar tiempo a la fiesta y diversión. Es triste observar predominar la “ley del menor esfuerzo” en algunas personas… es evidente que estudiar ingles produce confusión, aburrimiento, dolor de cabeza y cansancio… ¿para que tanto sufrimiento? y la respuesta es simple, ¡saber inglés puede cambiar tu vida e incluso la de los tuyos!. Es la diferencia entre ganar un sueldo mínimo y uno que te garantice un futuro sin preocupaciones. Que tal viajar y conocer otras culturas sin los muros comunicativos que nos hacen sonrojar o simplemente entrenar tu mente al igual que la mayoría lo hace con su cuerpo en un gimnasio, porque recuerda que tu cerebro es un musculo que necesita ser ejercitado y el aprender nuevas palabras, sonidos, oraciones puede convertirse en el mejor entrenador personal a tu servicio.

Uno de mis retos en un hotel de Bogota.

Recuerdo el caso de un estudiante al cual voy a llamar NN. El había trabajado ahí por 28 años y decía que siempre utilizaba el lenguaje de las señas con sus clientes extranjeros y que a su forma de ver, este método era lo suficientemente eficaz. “¿Para que ponerme a estudiar a estas horas de la vida para cambiar algo que he hecho todo el tiempo a mi modo y que puedo continuar haciendo?”, anotaba NN.

Camarón que se duerme...

Los tiempos han cambiado y con el correr de los días tenemos mas personas vienen a nuestro país por negocios, diversión, estética, entre otros. Es evidente que NN estaba en una zona de confort que le proveía trabajo y la estabilidad que necesitaba. ¿Por qué esforzar mi mente a estas alturas de la vida teacher si ya estoy muy viejo para eso? Es claro que las barreras son mentales y NN consideraba que aprender inglés no era algo necesario y motivante. Por el contrario, le quitaba tiempo y energías en la ejecución de otras actividades.

¿Actitud o aptitud?

En mi carrera he tenido Alejandros y NNs de todas las edades, razas, estratos sociales y género. Yo fui un NN y llegué a considerar que mis limitaciones eran mas grandes que mis capacidades para aprender el idioma. Ahora, estoy seguro que nada es impedimento, ya que he tenido estudiantes de 80 años mas lucidos que algunos de 20 o 30. La clase social o nivel de estudio tampoco lo son porque también he conocido pupilos que ni siquiera saben como firmar su nombre en un contrato legal o hacen esfuerzos gigantes al pagar sus clases. Hablar inglés es en mi opinión la mejor inversión de tiempo y dinero que cualquier individuo puede realizar en su vida.

Tu decides

¿Quieres ser un Alejandro o un NN al momento de estudiar inglés? Lo que te puedo decir es que el primero en estos momentos tiene un trabajo que paga 10 veces lo del de NN y la última vez que lo vi, me comentaba sobre el gran impacto que hablar otro idioma ha tenido en su vida. El caso de NN es un poco mas preocupante porque debe trabajar mas de 10 años para jubilarse y el hotel quiere prescindir de sus servicios. El problema es que cualquier vacante en el sector hotelero exige un nivel mínimo de 50% y nuestro país normalmente no contrata personas mayores de 40 o 50. La ultima vez que lo vi, me expresaba su preocupación y arrepentimiento por no haber estudiado «el coco imaginario» que hoy lo tendría vigente en el mercado laboral.

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